El verano es sinónimo de viajes, descanso y ruptura con la rutina. Sin embargo, los cambios de horario, la alimentación diferente y las altas temperaturas también traen consigo una serie de molestias muy características. Desde el mostrador de la farmacia, año tras año, vemos cómo ciertas consultas se disparan en los meses de julio y agosto.
Para que nada estropee tus merecidas vacaciones, hemos elaborado esta guía de prevención y cuidados estivales. Toma nota de todo lo que necesitas incluir en tu equipaje y cómo hacer frente a los contratiempos más comunes.
1. El Botiquín del Viajero: Lo que no puede faltar
Preparar un botiquín adecuado es el primer paso para viajar con tranquilidad. No se trata de llevarse la farmacia entera a cuestas, sino de seleccionar aquellos productos básicos que pueden sacarnos de un apuro en destinos donde quizá no tengamos fácil acceso a asistencia sanitaria.
Aquí tienes la lista de los imprescindibles que recomendamos empacar:
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Material de curas básico: Gasas estériles, esparadrapo de papel, tiritas de diferentes tamaños y suero fisiológico en monodosis.
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Antiséptico: Clorhexidina o povidona yodada para desinfectar heridas o rozaduras provocadas por el calzado de verano.
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Analgésicos y antipiréticos: Paracetamol e ibuprofeno para dolores de cabeza, musculares o episodios de fiebre leve.
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Mareo cinético: Si viajas en barco o eres propenso a marearte en coche, no olvides el dimenhidrinato (consulta con nosotros la dosis adecuada según la edad).
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Medicación crónica: Si tomas medicación diaria, calcula la cantidad exacta para los días de viaje y añade un margen extra del 20% por si surgen imprevistos o retrasos en el regreso.
El consejo del farmacéutico: Lleva siempre tu botiquín en el equipaje de mano. Las bodegas de los aviones pueden sufrir cambios drásticos de temperatura que alteren la estabilidad de algunos medicamentos.
2. SOS Barriga: Previniendo la Diarrea del Viajero
El cambio de aguas, las comidas exóticas y la relajación en los hábitos higiénicos (como comer en puestos callejeros) suelen alterar nuestro tránsito intestinal. La gastroenteritis y la temida «diarrea del viajero» son capaces de arruinar cualquier viaje.
¿Cómo proteger tu sistema digestivo?
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Probióticos, tus grandes aliados: Empezar a tomar un buen probiótico unos días antes del viaje y mantenerlo durante las vacaciones ayuda a reforzar y preparar tu microbiota intestinal frente a bacterias desconocidas.
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La regla del agua: En destinos de riesgo, bebe siempre agua embotellada (asegúrate de que el precinto esté intacto) y evita el hielo en las bebidas, ya que suele hacerse con agua del grifo.
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Suero de rehidratación oral: Si el problema ya ha aparecido, la prioridad absoluta es no deshidratarse. Olvida los refrescos azucarados o las bebidas para deportistas; los sobres de suero oral de farmacia tienen la concentración exacta de sales minerales y glucosa que tu cuerpo necesita recuperar.
3. Alivio para las Piernas Cansadas
El calor provoca la dilatación de las venas, lo que dificulta el retorno venoso hacia el corazón. Como consecuencia, la sangre se acumula en las extremidades inferiores, generando una molesta sensación de pesadez, hinchazón y hormigueo que conocemos como síndrome de piernas cansadas.
Para combatir esta sensación, te proponemos las siguientes medidas:
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Geles fríos venotónicos: Aplica un gel a base de extractos naturales (como castaño de Indias, ruscus o vid roja) realizando un masaje ascendente, desde los tobillos hasta las rodillas. Guardar el tubo en la nevera potenciará su efecto vasoconstrictor.
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Duchas de contraste: Finaliza tu ducha diaria alternando agua tibia con agua fría directamente sobre las piernas durante un par de minutos.
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Elevación: Aprovecha tus momentos de lectura o descanso para poner las piernas en alto, idealmente por encima del nivel del corazón.
4. Guerra a las Picaduras: Mosquitos, Medusas y Alergias
Las tardes al aire libre y los baños en el mar nos exponen a todo tipo de picaduras. Es fundamental saber diferenciar los productos repelentes de los calmantes.
En caso de picadura de medusa: Lo más importante en la playa es lavar la zona con abundante agua salada, nunca con agua dulce, ya que esto rompería las células urticantes liberando más veneno. Retira los posibles restos de tentáculos con unas pinzas y acude al puesto de socorro o a la farmacia más cercana para recibir una pomada con corticoides si la lesión es dolorosa.
Desde la farmacia, nuestro objetivo es cuidar de tu salud durante todo el año. Ante cualquier duda con un tratamiento, síntomas persistentes o interacciones con tu medicación habitual, visítanos. Estaremos encantados de asesorarte para que disfrutes de un verano seguro y saludable.


