¿POR QUÉ SOLGAR®?

 

BIENESTAR NATURAL

✓ Ingredientes de origen natural

✓ Botes de cristal 100% reciclables

✓ Más 20 años certificación CarbonNeutral®

 

AMPLIA GAMA

✓ Más de 300 referencias (92% sin gluten)

✓ Productos aptos para veganos y veget.

✓ Utilización de numerosas patentes

EXPERIENCIA

✓ Más de 75 años en el mercado

✓ Pioneros en la fabricación y aplicación de ciencia

✓ tecnología en complementos alimenticios

 

GALARDONES EN INNOVACIÓN

✓ Liderazgo en ideas innovadoras

✓ Más primicias nutricionales que otras marcas

✓ Pioneros en lanzar minerales quelados, cáp. veg…

SOLGAR®, AL CUIDADO DE TU BIENESTAR

Solgar® nace en 1947 con el compromiso de ayudar a las personas a cuidar de su salud y alcanzar el mejor bienestar. Elaboramos complementos alimenticios innovadores de la más alta calidad, utilizando ingredientes de origen natural. Utilizamos botes de cristal 100% reciclados y fabricamos nuestras vitaminas y minerales en pequeños lotes bajo un estricto control de calidad, para garantizar la consistencia, pureza y potencia de un bote a otro. Somos pioneros en la comprensión de la nutrición y la creación de complementos alimenticios para cada estilo de la vida. Contamos con más de 300 referencias, muchas de ellas aptas para vegetarianos y veganos, con certificaciones kosher y halal, sin alérgenos, lácteos, gluten, conservantes ni colorantes artificiales. Incluimos ingredientes patentados en muchos de nuestros productos, otro factor más para marcar la diferencia entre lo bueno y lo excelente.

SOLGAR® ES CALIDAD
 

La calidad es nuestra base. En Solgar® creamos complementos alimenticios de máxima calidad y conseguimos los certificados que así lo acrediten. Cualquier materia prima que no alcance nuestros rigurosos niveles de calidad, es rechazada inmediatamente y devuelta a nuestros proveedores. El laboratorio con garantía de calidad con el que cuenta Solgar® se asegura de que todos los productos  cumplen los altos requisitos en cuanto a pureza y potencia.

SOLGAR® ES CIENCIA
 

En Solgar® creemos en la ciencia. Por eso, apostando por la investigación, conseguimos fórmulas innovadoras a partir de los mejores ingredientes naturales.

Solgar® cuenta con un equipo de expertos líderes en la industria, así como con infraestructuras propias a la vanguardia en fabricación. Nuestras instalaciones de fabricación alcanzan los niveles más estrictos en cuanto a maquinaria, procesos, controles de calidad y cuidado del medioambiente.

SOLGAR® ES INNOVACIÓN
 

En Solgar® hemos introducido complementos innovadores y científicamente avanzados durante más de 75 años. Formulamos nuestros productos de manera que reflejen los últimos descubrimientos científicos en el área de los complementos alimenticios. Buscamos materias primas puras que crecen de manera natural, que se cultivan en granjas, y que se encuentran en los minerales de la tierra o bajo el mar, para conseguir complementos alimenticios sin ingredientes artificiales.

SOLGAR® ES EXCELENCIA EN LA FABRICACIÓN
 

En Solgar® fabricamos complementos alimenticios de máxima calidad con los mejores ingredientes naturales. Y no hay ningún secreto, solo ciencia, innovación y un proceso de elaboración muy cuidado. Tenemos un riguroso sistema de control de calidad cada 30 minutos, desde las materias primas hasta el producto final. Todas las materias que llegan a nuestras instalaciones se ven sometidas a rigurosas pruebas para estar seguros de que son de la más alta calidad.

SOLGAR® ES POTENCIA
 

En Solgar® sentimos la responsabilidad de miles de clientes confiando en nosotros y en nuestros complementos alimenticios de máxima calidad.

Debemos estar a la altura y ofrecerles productos que no pierdan sus propiedades y, por eso, nuestros botes son de cristal reciclable de color ámbar.

Aunque estos frascos de “estilo tradicional” son más costosos, en Solgar los utilizamos porque protegen contra el calor, la luz, la humedad y por tanto preservan la potencia de los nutrientes.

DESCUBRE LOS PRODUCTOS SOLGAR®

Cómo y cuándo tomar complementos alimenticios

La oferta de complementos alimentarios es múltiple y antes de entrar en tema, vamos a hacer un repaso de las diferentes alternativas de productos según su origen o forma de obtención:

  1. Complementos naturales: en este grupo encontramos productos como el polen de abeja, la levadura de cerveza, el aceite de hígado de pescado y los suplementos minerales. Son productos que  por sí solos ya son complemento nutritivo muy valorado.
  2. Complementos de origen vegetal o animal al que se les ha segregado el complemento, tendríamos en este grupo la lecitina, aminoácidos, vitaminas como la E, A y D. El nutriente será un suplemento adecuado para personas que precisen un soporte adicional debido a que con la dieta no tienen suficiente.
  3. Complementos equivalentes a los naturales pero sintetizados en laboratorio. Entre otros destaca la vitamina C y las vitaminas del grupo B. Puede que la dieta no sea suficiente o que haya unas necesidades aumentadas.
  4. Complementos sintéticos: se sintetizan en laboratorio por procedimientos que aseguran mayor calidad que los productos naturales, por ejemplo sería la vitamina E. Aquí también puede que con la dieta no sea suficiente o que haya unas necesidades aumentadas.

Es importante tener en cuenta que los formatos naturales o de origen natural se integran mejor al organismo i reducen el riesgo de efectos secundarios. Respecto a la toma de suplementos, se debe seguir al pie de la letra las recomendaciones de los profesionales sanitarios para tomar el complemento más adecuado así como, tomarlo de la forma que sea el más eficaz para cada caso. Además, en personas con intolerancias y alergias se debe asegurar que no contengan alérgenos que puedan causar problemas.

Como se ha comentado, los profesionales de la salud deben hacer hincapié en seguir las indicaciones sobre el momento de la toma de suplementos para poder aprovechar al máximo los nutrientes en cada toma, a continuación se detalla cuando se prescribe tomar algunos suplementos:

  • Con el estómago vacío y sin tomar nada unas horas posteriores los suplementos de aminoácidos, hierro o sulfato de glucosamina.
  • 30 minutos antes de comer, los probióticos, fibra soluble, colina o suplementos de omega 3 en forma de algas.
  • Con una dieta que contenga alimentos grasos las vitaminas liposolubles, ácidos grasos esenciales, lecitina de soja o Coenzima Q10.
  • Junto con las comidas los complementos a base de mezclas de vitaminas y minerales, antioxidantes, vitaminas del grupo B o enzimas digestivas.

Se debe tomar suplementos siempre que haya causa justificada ya que si no puede haber efectos adversos para la salud como acumulación en el organismo de algunas vitaminas liposolubles o de algunos minerales, aumento del riesgo de algunos tipos de cáncer, entre otros efectos. Por tanto, es importante seguir una dieta variada y equilibrada, como la dieta mediterránea, ya que por esta vía se asegura cubrir todas las necesidades nutricionales.

Por último, sí que es importante mencionar que hay etapas de la vida en las que hay necesidades especiales de nutrientes, ya sea por incremento de demanda o por riesgo de déficit. A continuación detallaremos situaciones en las que se debe asegurar aporte de determinados nutrientes para evitar riesgo para la salud:

  • Embarazo: en esta etapa de la vida, las necesidades de ácido fólico y hierro se ven incrementadas. El ácido fólico es para evitar problemas del tubo neural en el feto y el hierro debido a que el organismo debe incrementar el volumen de sangre y si no se suplementa es habitual que pueda presentarse anemia.
  • Postparto: el hierro es uno de los minerales que habitualmente se debe suplementar ya que durante la cuarentena hay pérdidas de sangre y si la madre no está bien nutrida puede tener déficit de dicho nutriente.
  • Lactantes: sobretodo en invierno y si no se puede exponer a los niños de hasta 1 año al sol, se indica suplementar la lactancia con vitamina D. Se ha detectado que si no se asegura el aporte de dicha vitamina en etapa adolescente se detectan carencias y dificultad de desarrollo normal de la estructura ósea.
  • Menopausia: la suplementación de calcio puede ser precisa en casos en las que se detecte un riesgo aumentado de osteoporosis pero siempre debe estar supervisado por un doctor ya que en algunos casos puede que sea precisa una terapia hormonal sustitutoria (THS) y además durante esta etapa todas las mujeres deben seguir una dieta rica en calcio.

 

 

En resumen, los complementos nutricionales son una buena alternativa siempre que se tomen bajo supervisión profesional y siguiendo las indicaciones de la toma para aprovechar al máximo su contenido.

MILIARIA: GRANITOS POR EL SUDOR

miliaria

¿A quién no le ha salido alguna vez unos “granitos raros” en verano?  Verás, existen diversos tipos de sarpullido propios de esta época; desde las simples picaduras, hasta la erupción polimorfa lumínica (alergia solar), pasando por diferentes enfermedades o reacciones que pueden aparecer por el sol y el calor. Hoy hablaré en concreto sobre los granitos debidos al sudor, que reciben el nombre de miliaria.

¿QUÉ es la miliaria?

Se trata de granitos que pueden aparecer en distintas zonas del cuerpo, especialmente en épocas de calor.  Hay tres formas distintas:

  • Miliaria cristalina o sudamina: es frecuente en bebés (es más frecuente en bebés de 1 semana de edad) . Consiste en granitos muy muy pequeños , del color de la piel normal, que se asemejan a pequeñas gotas salpicadas sobre la piel.  Suele aparecer en la cabeza, cuello y parte alta de espalda.

 

  • Miliaria rubra: es el tipo más frecuente. Son granitos rojos en zonas de sudor, que en ocasiones pican. También es frecuente en bebés (sobre todo en el cuello y parte alta de espalda) pero puede aparecer a cualquier edad en zonas donde se sude especialmente. miliaria rubra

 

  • Miliaria profunda: es el tipo más raro. Los granos son de mayor tamaño y se ve sobre todo en militares trabajando en zonas tropicales.

¿POR QUÉ aparece la miliaria?

La causa fundamental, es la obstrucción y/o inflamación de los conductos por donde sale el sudor a la superficie piel (los conductos de las llamadas glándulas sudoríparas ecrinas). Esto puede ocurrir en relación con:

  • Clima caluroso y húmedo
  • Ejercicio físico muy intenso
  • Fiebre
  • Oclusión de las glándulas sudoríparas por productos cosméticos, vendajes o prendas que no transpiren adecuadamente.

El clima caluroso y húmedo favorece la aparición de miliaria

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA la miliaria?

Habitualmente con una exploración clínica por parte del pediatra o dermatólogo suele ser suficiente ya que los granitos y sus circunstancias suelen ser muy característicos.  

Excepcionalmente, podría necesitarse una biopsia para diferenciar estos granitos de otras enfermedades, pero esta situación es muy poco habitual.

¿CÓMO SE TRATA la miliaria?

La miliaria mejora progresivamente evitando los desencadenantes, o sea, aquello que favorece la sudoración en la zona. Es recomendable utilizar prendas ligeras, transpirables y no aplicar cremas o productos que puedan ocluir la piel. El baño/ducha diarios pueden ayudar a mantener la zona limpia y favorecer la curación. Si hubiera fiebre, debe tratarse la fiebre.

La miliaria se trata fundamentalmente evitando los factores que la desencadenan

En algunas ocasiones de miliaria rubra, en que los granitos estén muy rojos y resulten molestos, pueden utilizarse cremas con corticoide durante algunos días, para acelerar la curación.

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4 Ideas sanas para hacer deporte en primavera

Ya se acerca el buen tiempo, y con él, los amantes del deporte podrán disfrutar nuevamente de sus disciplinas deportivas favoritas al aire libre. La primavera es ideal para realizar ejercicio físico fuera de casa, ya que permite mejorar el estado de ánimo y ayuda a fortalecer el sistema inmunológico. En el siguiente artículo se presentan los mejores deportes para hacer en primavera.


Cuando comienza a subir la temperatura y el sol aparece con más frecuencia, es el momento propicio para realizar actividades al aire libre. Por otro lado, diversos estudios han logrado determinar la estrecha relación que existe entre las actividades al aire libre durante la primavera y su efecto sobre las habilidades mentales, como la concentración, la productividad y la creatividad.


En este sentido, la práctica de deportes en primavera puede ser sumamente beneficiosa para la salud física y mental, siempre que se cuente con el equipamiento y los materiales necesarios para mantener la seguridad y el confort. Por esta razón, quienes se animen a practicar un triatlón en primavera, necesitarán el correcto material para las tres disciplinas que lo componen. 

¿Cuáles son los mejores deportes para hacer en primavera?

Una de las razones principales por las que millones de aficionados al deporte y los que practican alguna disciplina de forma profesional esperan pacientemente la llegada de la primavera, es que permite conectar nuevamente con la naturaleza que los rodea y así pueden disfrutar de sus múltiples beneficios.


Un estudio elaborado por Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS, por sus siglas en inglés) destaca que, aunque el 50% de la población mundial ya vive en zonas urbanas, las actividades deportivas al aire libre pueden ayudar a disminuir los niveles de estrés, tensión o ansiedad.


Asimismo, permite aumentar la producción de serotonina y endorfinas, necesarias para un estado de ánimo óptimo. A continuación se presentan algunos de los mejores deportes para hacer en primavera, individualmente o en compañía de familiares o amigos.

Triatlón

El triatlón es uno de los eventos deportivos más completos y exigentes que hay. En él, los participantes compiten en una carrera en la que deben demostrar sus habilidades y resistencia para la natación, el ciclismo y la carrera.


Este excitante y exigente deporte para hacer en primavera puede ser practicado, tanto por profesionales, como aficionados y principiantes que recién se preparan para un futuro evento. Además, prepararse para un triatlón no es nada aburrido o rutinario, ya que combina perfectamente las habilidades multidisciplinarias.

Yoga al aire libre

El yoga cuenta con millones de seguidores en todo el mundo. Sin embargo, es difícil encontrar algún aficionado que niegue los múltiples beneficios de hacer yoga en casa, al practicarlo al aire libre.


El yoga al aire libre no solo es una de las mejores oportunidades para reencontrarse con la naturaleza, también esta práctica deportiva para hacer en primavera ofrece una sintonía inigualable entre el cuerpo, la mente y el medio ambiente. Por otra parte, ¿por qué gastar dinero en suplementos de vitamina D? El sol que se recibe durante una sesión de yoga al aire libre es ideal para recargar el organismo de vitamina D.

 

Running

Para los amantes del running, existe una notable y casi molesta diferencia, entre correr en una cinta dentro del gimnasio y dar una vuelta al aire libre.


A muchos no les es conveniente hacer running durante el invierno, por suerte, el buen tiempo llega y es momento de dedicarle más de un par de minutos a este deporte para hacer en primavera.

Senderismo

Por último, pero no menos divertido y saludable, se encuentra el senderismo, como uno de los deportes para hacer en primavera. Cabe señalar, que el senderismo cuenta con un importante número de beneficios, los cuales pueden potenciarse si se realiza acompañado de amigos o familiares.


En este sentido, el senderismo como deporte ayuda a las personas a superar el sedentarismo, a la vez que ayuda a mantener un peso saludable, y reduce los niveles de estrés, ansiedad y colesterol.

Salud Ocular

¿Cómo funciona la vista?

El sentido de la vista y el estado de nuestros ojos es importantísimo, puesto que el 50% de la información que recibimos de nuestro entorno nos llega a través de ellos.

La visión es el proceso por el cual el cerebro interpreta las imágenes captadas por el ojo, uno de los órganos más pequeños y complejos de nuestro cuerpo. Ambos trabajan en coordinación para interpretar el tamaño, la forma, el color y la textura de los objetos que nos rodean, así como la distancia a la que se encuentran o la velocidad a la que se mueven. El ojo capta esta información gracias a la luz que reflejan los propios objetos y la transmite al cerebro a gran velocidad.

El proceso de visión comienza en la parte visible del ojo, pero hay muchas otras partes de este órgano que no vemos.


¿Cómo son nuestros ojos?

Todo el globo ocular, que se ubica en la cuenca del ojo, tiene el tamaño y forma de una pelota de ping-pong, y es muy delicado. Su parte visible está protegida por los párpados y las pestañas, que no dejan penetrar las bacterias, el polvo y la luz excesiva. Las lágrimas también protegen el ojo, humedeciéndolo y eliminando la suciedad y residuos que logren traspasar esa barrera exterior.

Consejo General de Ópticos Optometristas (CGCOO)Todas las partes del ojo desempeñan una importante función en el proceso de visión. El las desglosa en:

  • Córnea. Se trata de una membrana resistente y transparente que se encuentra en la superficie ocular.
    Está formada por cinco capas distintas y, a través de ella, penetra la luz en el ojo.
  • Cristalino. Es una lente natural, cuya función es enfocar las imágenes correctamente en el fondo del ojo. Según la distancia a que se encuentra el objeto, se engrosará o adelgazará para obtener una visión nítida.
  • Iris. Es una estructura pigmentada suspendida entre la córnea y el cristalino, que tiene una abertura circular en el centro, llamada pupila. El iris, aumentando y disminuyendo su tamaño, controla la cantidad de luz que atraviesa la pupila, que se contrae o se dilata según la cantidad de luz.
  • Humor acuoso. Es un líquido transparente, formado casi íntegramente por agua, que separa la córnea del cristalino y contribuye a mantener una presión intraocular normal.
  • Humor vítreo. Se trata de la sustancia transparente y gelatinosa que contiene el cuerpo principal del interior del ojo. Lo provee de firmeza y elasticidad.
  • Esclerótica. Es la parte blanca del globo ocular, está formada por un material muy resistente, que cubre la mayor parte del ojo y lo protege. Contiene además una gran cantidad de finos vasos sanguíneos que transportan la sangre al ojo.
  • Retina. Está situada tras la pupila y se parece a una película fotográfica, pues se trata de una lámina compuesta principalmente por millones de células nerviosas, que transforman la luz en impulsos eléctricos y posteriormente los envía al cerebro. Estas células receptoras se encuentran en su superficie exterior y se llaman, según su forma, conos o bastones. Estos últimos reconocen el negro y sus matices, mientras que los primeros, el resto de colores.
  • Mácula. Se encuentra dentro de la retina y es la zona del ojo con mayor agudeza visual, por lo que ayuda a que los ojos perciban los pequeños detalles cuando miramos un objeto directamente.
  • Nervio óptico. Mide unos cuatro centímetros de longitud y convierte la luz en impulsos nerviosos. Envía al cerebro la información procedente de la retina.
  • Lóbulo occipital: Es la parte del cerebro que convierte esa energía eléctrica en imagen.

Cada vez que parpadeamos, se redistribuye y reestructura la película lagrimal, se contribuye a la entrada de lágrima por los puntos lagrimales y se facilita la secreción de las glándulas productoras de la capa grasa, por lo que, con estos tres efectos simultáneos, la superficie del ojo se mantiene suave, lisa y bien lubricada.


¿Cuánta gente padece problemas oculares?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 285 millones de personas en el mundo entero sufrían algún tipo de discapacidad visual en 2010, y 39 millones de ellas eran ciegas, aunque este problema afecta en mayor medida a las poblaciones pobres. Hasta el 80% de los casos de discapacidad visual, incluida la ceguera, son evitables, pues las dos principales causas son los errores de refracción no corregidos (42%) –miopía, astigmatismo, etc.- y las cataratas (33%).

Por otra parte, la discapacidad visual es más frecuente en la población de mayor edad. De hecho, en España, el 93% de la población mayor de 55 años utiliza algún sistema óptico para mejorar su visión,  según  datos del Libro blanco de la Visión en España, publicado en 2013 por representativas instituciones españolas del sector.

Según esta misma publicación, en nuestro país, 25 millones de personas sufren algún defecto ocular que les provoca un enfoque inadecuado en la retina. Es destacable, además, el hecho de que las mujeres cuidan más su vista que los hombres: el 66% se realiza revisiones regulares, frente al 57% de los hombres. Por su parte, el 44% de los jóvenes españoles nunca acude al oftalmólogo, por razones económicas o porque no lo considera urgente.


¿Cuáles son los problemas más habituales relacionados con la visión?

Las personas tienen una vista óptima cuando todos los elementos anteriormente mencionados funcionan correctamente.

Como hemos comentado, los problemas de visión más comunes son los errores de refracción, que son problemas relacionados con la manera en que enfoca el ojo. La luz adquiere distinta velocidad de propagación en los diferentes medios materiales. En el proceso de visión de las personas, la luz se desvía o refracta al pasar a través de la córnea y el cristalino, hasta ser enfocada en la retina, en la parte posterior del ojo.

En ocasiones, la forma del ojo puede verse alterada por distintas razones –alteraciones en la forma de la córnea o envejecimiento del cristalino-, lo que impide un enfoque directo de la luz en la retina. Esto provoca, generalmente, visión borrosa, aunque existen también otros síntomas como visión doble o nublada, luz deslumbrante o halos alrededor de luces brillantes, dolores de cabeza o fatiga visual.

La mayoría de las personas padecen uno o más de los siguientes errores refractivos:

  • Astigmatismo. Se trata de un problema en la curvatura de la córnea, que provoca que el ojo reciba imágenes en parte borrosas.
  • Miopía. El ojo enfoca la imagen de un objeto delante de la retina en lugar de hacerlo directamente en ella. Como consecuencia, los objetos cercanos se ven con claridad, mientras que los lejanos se ven borrosos. Suele empeorar en la infancia y la adolescencia, pero se estabiliza en la edad adulta.
  • Hipermetropía. En este caso, la imagen que llega no se enfoca en la retina, sino detrás de ésta, lo que impide ver con nitidez los objetos cercanos, pero sí permite ver bien los lejanos.
  • La presbicia. También conocida coloquialmente como vista cansada. Se trata de un tipo de hipermetropía relacionada con la edad -surge a partir de los 35 años-, que merma la capacidad de enfocar de cerca: el ojo no enfoca la luz de forma pareja sobre la retina, lo que implica que las imágenes se vean borrosas o alargadas.

Los errores de refracción se diagnostican mediante un examen completo de los ojos que incluya la dilatación de las pupilas, realizado por un oftalmólogo. Se pueden corregir con el uso de gafas, lentes de contacto o cirugía con láser.


¿Qué otros problemas o enfermedades pueden afectar a los ojos?

Algunos problemas oculares son pasajeros, pero otros pueden provocar pérdida permanente de la visión. Entre las distintas dolencias, se encuentran:

  • Cataratas. Se trata de un opacamiento del cristalino del ojo, que impide que se vean con claridad las imágenes o, incluso, que se vean en absoluto. Son más frecuentes en los ancianos, quienes requieren cirugía para eliminarlas. Cuando se dan en bebés y niños pequeños, hay que tratarlas para evitar problemas permanentes en el desarrollo de la visión.
  • Daltonismo. Es una alteración en las células que se encuentran en el interior de la retina  (concretamente, en los conos), que no se puede corregir. En la mayoría de los casos, los daltónicos confunden unos colores con otros, habitualmente, el rojo y el verde.
  • Conjuntivitis. Consiste en la infección o inflamación de la conjuntiva. La más común, denominada aguda, puede provocar enrojecimiento del ojo, lagrimeo, picor y, en ocasiones, pus. (link a texto expecífico).
  • Orzuelo. Surge porque uno de los folículos por donde crecen las pestañas se infecta. Suele tratarse con compresas calientes y/o antibióticos.
  • Glaucoma. Se trata de una lesión en el nervio óptico debida a un aumento de la presión del ojo. Constituye una de las principales causas de ceguera en los países occidentales, sobre todo entre la población de edad avanzada, y no se suele diagnosticar hasta que se ha perdido parte de la visión.
  • La degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Es otra enfermedad ocular que afecta sobre todo a las personas mayores de 60 años. Cuando se produce la degeneración de la mácula, la zona central de la retina presenta cicatrices que van deteriorando la vista a lo largo de los años. Además de la edad, el colesterol y el tabaquismo incrementan el riesgo de padecer DMAE.
  • Estrabismo. Los ojos se ven cruzados, debido, habitualmente, a algún desequilibrio de la fuerza que ejercen los músculos que ayudan a los ojos a permanecer rectos y moverse a la vez. Se suele corregir con cirugía y, de no tratarse en la infancia, puede  provocar pérdida permanente de visión en el ojo menos usado (lo que se conoce como ambliopía).
  • Lesiones oculares. Pueden producirse por la acción de agentes irritantes como la arena, suciedad o cuerpos extraños en la superficie ocular, así como por productos químicos o residuos que se incrusten en el ojo o impacten contra él. Pueden causar pérdida de visión temporal o permanente, por lo que, en caso de que se produzcan, debe acudirse inmediatamente al médico.
  • Retinopatía diabética. Los niveles permanentemente altos de glucemia, unidos a la hipertensión y a la hipercolesterolemia, aumentan el riesgo de que la red de vasos sanguíneos que riega la retina se bloquee. Esto puede dañar la vista o provocar una pérdida de visión permanente. Tras cuarenta años de evolución de la enfermedad, más del 60% de los pacientes diabéticos presentan retinopatía, de acuerdo a la Fundación para la Diabetes.
  • Ceguera. Se trata de la pérdida de visión útil, bien sea de forma temporal o permanente. Las causas son numerosas: desde defectos o lesiones congénitas del ojo, en el nervio óptico, o en el cerebro, a lesiones oculares o enfermedades como la diabetes, que pueden producir degeneración macular. También los problemas que se producen en el ojo debido a la edad pueden originar ceguera.

¿Qué es la fatiga visual?

La fatiga visual o astenopia constituye un trastorno muy frecuente que sufren millones de personas en el mundo. Afecta principalmente a quienes realizan su trabajo a corta distancia durante un tiempo prolongado; por ejemplo, quienes tienen que trabajar delante de un ordenador al menos durante cuatro horas seguidas.

Según la Sociedad Española de Ergoftalmología, la astenopia engloba todos los trastornos y molestias que aparecen en relación con la visión de cerca, tales como malestar ocular, visión borrosa, sensación esporádica de diplopía (visión doble), sensación de cansancio prematuro, incapacidad para mantener constantemente una imagen nítida a la distancia programada o cefaleas.

Puede estar causada por un mal estado del aparato ocular o deberse a distintos factores:

  • Relacionados con el puesto de trabajo: como una mala iluminación, tener que trabajar con objetos verticales como la pantalla de un ordenador, la ubicación del puesto, su amplitud, imposiciones posturales, etc.
  • Ambientales: temperatura, humedad relativa, ventilación…
  • Personales: por ejemplo, el estrés.

Sus síntomas y signos son:

  • Sensación de pesadez en los ojos.
  • Sensación de tensión ocular.
  • Toma de conciencia de la existencia de los propios ojos.
  • Enrojecimiento ocular.
  • Escozor ocular.
  • Aumento de la secreción de lágrimas.
  • Cefaleas.
  • Disminución de la agudeza visual.
  • Percepción borrosa de los objetos.
  • Visión doble, generalmente esporádica.
  • Dolor retroocular (en la parte posterior del ojo).

Para evitar la fatiga visual, los oftalmólogos recomiendan cuidar las condiciones lumínicas de la estancia y realizar breves pausas en el trabajo de manera regular, entre otras medidas.

A pesar de que el 95% de los españoles considera que la vista es el sentido más valioso que posee y aquel cuya pérdida resulta más grave, solo el 40% de la población de nuestro país se sometió en los doces meses anteriores a un examen visual exhaustivo, según datos del Libro Blanco de la Visión en España. Entre otras razones, los españoles retrasan esta revisión ocular porque sienten que ven correctamente (72%) o porque no perciben ningún síntoma (68%).

Sin embargo, las enfermedades del ojo, como por ejemplo el glaucoma, no siempre presentan síntomas y, a menudo, sólo se acude al especialista cuando ya se ha producido una pérdida parcial de visión. Por otra parte, no corregir problemas refractarios con las lentes adecuadas puede también provocar, además de visión borrosa, dolores de cabeza y un incremento de la fatiga visual, además de incidir negativamente en el rendimiento laboral o académico.

Por ese motivo, es necesario acudir de manera regular al oftalmólogo, siempre de acuerdo al calendario que éste nos indique. La detección temprana y el tratamiento precoz de las enfermedades del ojo pueden prevenir la ceguera.

En todo caso, debe acudirse al especialista siempre que se presenten visión borrosa, doble o nublada, dolor en los ojos, secreción de pus o inflamación. En el caso de lesión ocular, también se debe ir al médico cuanto antes. Si hay algún cuerpo extraño en el ojo, sólo se puede intentar sacar vertiendo agua abundante, nunca tocando, apretando o restregando el ojo.

Por último, ha de prestarse atención al comportamiento de los niños y llevarlos a su pediatra en el caso de que se rasquen los ojos con excesiva frecuencia, los entrecierren a menudo, se sienten demasiado cerca de la tele o se quejen de dolores de cabeza al final del día.

10 consejos para una vista 10

Gozar de una buena vista mejora la calidad de vida y el rendimiento académico y laboral. Los ojos son uno de los órganos más complejos y delicados de nuestro cuerpo, y debemos saber cuidarlos como se merecen y necesitan:

  • 1. Cuida tu alimentación.
    Esfuérzate por consumir alimentos ricos en vitamina A, que es fundamental para la vista. Además de la zanahoria, la contienen otros muchos alimentos: los espárragos, los albaricoques, las nectarinas y la leche. Además, si eres diabético, hipertenso o sufres colesterol, cuidar la alimentación resulta especialmente importante.
  • 2. Mantén tus ojos hidratados.
    Sobre todo cuando trabajes delante del ordenador, acuérdate de parpadear a menudo. También es recomendable ventilar la estancia y, si es necesario, usar humidificadores. Si aun así sufres sequedad ocular, puedes recurrir a soluciones individuales de lágrima artificial. Y, por supuesto, bebe mucha agua a lo largo del día.
  • 3. Vigila la iluminación.
    Cuando trabajes, leas o realices cualquier otro esfuerzo visual a corta distancia, asegúrate de tener luz suficiente con el fin de prevenir la fatiga ocular. También es recomendable realizar breves pausas, para que la vista descanse.
  • 4. La televisión, siempre a distancia.
    No la acerques demasiado –por ejemplo, un aparato de 32 pulgadas debe estar a unos dos metros de distancia y, uno de 46, a unos dos y medio-. Tampoco la veas demasiadas horas al día ni permitas que tus hijos lo hagan.
  • 5. Protégete de tu ordenador.
    Con el objetivo de evitar la fatiga visual, mantén el monitor a una distancia de al menos cincuenta centímetros de tus ojos y formando un ángulo de noventa grados. Si es posible, usa un filtro o protector de pantalla y ajusta el brillo del monitor para rebajar su intensidad.
  • 6. No olvides las gafas cuando conduzcas.
    Si así te lo ha indicado tu oftalmólogo, lleva siempre las gafas al conducir. Además de evitar la fatiga visual, aumentarás tu seguridad y la de los demás, sobre todo, de noche. Asegúrate también de llevar unas gafas de recambio en la guantera.
  • 7. Sí a las gafas de sol.
    Las radiaciones solares pueden ser muy dañinas para los ojos, por lo que debemos protegerlos con unas gafas de sol homologadas que cuenten con filtro para los rayos ultravioleta. Este artículo te protegerá también de otros agentes ambientales agresivos para los ojos como el viento o el humo. Lleva tus gafas de sol también cuando practiques deportes al aire libre o vayas en moto.
  • 8. Cuida la higiene de tus lentillas.
    Guarda tus lentes de contacto en un estuche limpio y libre de bacterias, y sigue al pie de la letra las instrucciones de limpieza diaria. Tampoco debes permitir que restos de maquillaje ensucien las lentes o el estuche en que las conservas.
  • 9. Aprende a relajar la vista.
    Los masajes realizados con leves presiones alrededor de los ojos o sobre ellos son muy útiles para rebajar la tensión que se acumula en los propios ojos y los músculos que los rodean. También la práctica de ejercicios de cambio de enfoque o de relajación muscular permiten aliviar la fatiga visual.
  • 10. Acude al oftalmólogo de manera regular.
    Recuerda que muchos problemas oculares no presentan síntomas, por lo que es conveniente acudir al especialista al menos una vez al año para que realice un examen de nuestros ojos y del estado de nuestra visión. Si, además, ya estás corrigiendo problemas de refracción con gafas o lentillas, resulta especialmente importante que verifiques de manera regular que tu graduación no ha cambiado.

Sensibilidad Dental

¿Qué es la hipersensibilidad dentinaria?

La sensibilidad dental -que también puede denominarse hipersensibilidad o sensibilidad dentinaria- se define como un dolor corto y agudo que aparece en los dientes como respuesta a un estímulo térmico (frío o calor), táctil (la comida, la lengua, el cepillo de dientes), evaporativo (alimentos dulces) y que no puede atribuirse a ninguna otra patología o defecto dental.


¿A quién afecta?

La hipersensibilidad dental afecta a entre el 15% y el 25 % de la población general, aunque las mujeres y personas entre 20 y 40 años son quienes presentan más frecuentemente este problema.

Además, es más común que aparezca afectación en los dientes premolares y los caninos, aunque la hipersensibilidad puede manifestarse en cualquier diente de la cavidad oral.


¿Cuáles son las causas de la hipersensibilidad dental?

El dolor corto y agudo propio de la hipersensibilidad dentinaria suele estar causado por:

  • Desgaste del esmalte dental, provocado, a su vez, por:
    • Cepillado agresivo: origina que la encía se retire y también la pérdida del cemento radicular (un tejido óseo especial del diente), provocando la exposición de los túbulos dentinarios (unos conductos que recorren la dentina o capa que rodea la parte interna de los dientes).
    • Bruxismo (acto involuntario de apretar los dientes).
    • Maloclusiones dentarias (cuando la arcada superior e inferior de la boca no encajan).
    • Dietas muy ácidas (zumos de fruta, yogures, bebidas gaseosas, etc.), seguidas de un cepillado inmediato.
  • Retracción gingival (pérdida de encía), que deja expuesta la dentina a la cavidad oral. Puede aparecer por:
    • Enfermedades periodontales (periodontitis): cursan una pérdida de los tejidos de soporte del diente (encía, cemento radicular y hueso alveolar), provocando una mayor exposición de la superficie radicular, es decir, de la raíz.
    • Cepillados agresivos.
    • Maloclusiones dentarias.
    • Fracturas dentales.
    • Empastes defectuosos.
    • Caries no tratadas.
  • Tratamientos de blanqueamiento dental: pueden surgir episodios de sensibilidad dentinaria que, en la mayoría de los casos y con el tratamiento adecuado, son reversibles.


¿Cómo se desarrolla?

La dentina, que es la capa interior de los dientes, está compuesta por una gran cantidad de túbulos (conductos) dentales que comunican el nervio del diente (pulpa dentaria) con el cemento de la raíz o con el esmalte de la corona de los dientes. Cuando se produce la pérdida o desgaste de estos tejidos, por causas que hemos comentado anteriormente, deriva en la exposición de los túbulos a la cavidad bucal y se vuelven más sensibles a cualquier estímulo que allí se produzca, desencadenando así la respuesta dolorosa.

Así mismo, en pacientes con hipersensibilidad dentinaria hay mayor cantidad de túbulos dentinarios abiertos y de mayor diámetro.


¿Existen factores de riesgo para la hipersensibilidad dental?

En relación con las causas de este problema, los principales factores de riesgo de la hipersensibilidad dental son:

  • Un cepillado agresivo: como hemos mencionado, puede llegar a provocar la exposición de los túbulos dentinarios.
  • Una dieta ácida, seguida de un cepillado inmediato, hace que el esmalte dental no tenga tiempo de recuperarse, por lo que puede dañarse más fácilmente.
  • La enfermedad periodontal: porque puede desembocar en una mayor exposición de la raíz del diente.
  • El uso de cepillos dentales duros: ya que causan un trauma en los tejidos blandos periodontales.

¿Qué complicaciones conlleva la hipersensibilidad dentinaria?

La peor consecuencia de la sensibilidad dental guarda relación con las limitaciones que puede provocar en la vida cotidiana de los pacientes; algunos de ellos pueden llegar a sufrir una hipersensibilidad tan exagerada como para provocarles molestias incluso al respirar.

Normalmente, la mayoría de las personas se ven afectadas porque encuentran limitaciones a la hora de las comidas, especialmente con comidas frías y ácidasasí como en su higiene oral, debido a que el roce del cepillo sobre la localización afectada puede provocar dolor y hacer que el paciente evite cepillarse esa zona.


¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la hipersensibilidad dentinaria es clínico, en base a la sintomatología del paciente. Se pueden también realizar pruebas de:

  • Vitalidad pulpar: permite valorar si en determinados dientes hay una mayor sensibilidad a estímulos de cambio de temperatura con respecto a otros dientes.
  • Hipersensibilidad por estímulos de presión: la exploración clínica puede servir para detectar zonas de sensibilidad más localizadas.

Así mismo, se debe realizar un diagnóstico diferencial con otras patologías, como caries profundas que puedan estar causando patologías pulpares. En algunos casos, puede estar indicado realizar radiografías para descartar lesiones de caries interproximales (caries en los espacios interdentales).


¿Cómo se trata la hipersensibilidad dental?

Existen dos líneas de tratamiento para la sensibilidad dentinaria:

  • Oclusión de los túbulos dentinarios: el tratamiento se basa en cerrar los túbulos que están presentes en el espesor de la dentina y que se comunican con la pulpa, lo que reduce el movimiento del fluido contenido en su interior. Para conseguir esta oclusión, se utilizan numerosos agentes, que pueden aplicarse en la consulta dental (láser, técnicas adhesivas, barnices de flúor, etc.) o bien por el propio paciente (dentífricos, colutorios o geles) como parte del cuidado bucodental cotidiano. La eficacia de estos agentes depende de su capacidad para adherirse a la superficie dentinaria y para resistir la acción erosiva de los ácidos por lo que es recomendable usarlos repetidamente.
  • Intervención sobre las fibras nerviosas que hay en la pulpa dental: se trata de lograr un efecto de despolarización, que se consigue con productos tales como las sales de potasio. Esta línea de tratamiento es más lenta y los resultados tardan más tiempo en notarse, por lo que esta técnica puede utilizarse para conseguir mantener los resultados obtenidos tras una fase aguda de oclusión.

10 Consejos para prevenir la hipersensibilidad dental

  • 1. Mantén una correcta higiene oral.
    Utiliza un cepillo de dureza media o blanda, bien manual o eléctrico, y renuévalo cada tres meses para no perder su eficacia. La técnica de cepillado debe ser la adecuada, realizando movimientos del cepillo en sentido vertical y no horizontal.
  • 2. No te olvides del hilo dental.
    El hilo dental es tan importante como el cepillado de los dientes. Te ayudará a prevenir infecciones en las encías, eliminando los restos de alimentos que se quedan en los espacios interdentales o que son de difícil acceso para el cepillo de dientes.
  • 3. Elige bien tu pasta dentífrica.
    Opta por un dentífrico con un índice de abrasividad bajo para evitar desgastes del esmalte dentario y compleméntalo con un buen enjuague bucal, te ayudará a reducir la sensibilidad dental.
  • 4. Sigue hábitos dietéticos adecuados.
    Evita el consumo excesivo de alimentos ácidos, como la calabaza, las aceitunas y algunas frutas como las moras y los arándanos. Si los ingieres, espera, al menos, veinte minutos para lavarte los dientes, así darás tiempo a que el esmalte dentario se recupere de la agresión, gracias al efecto tampón de la saliva.
  • 5. Evita el consumo de bebidas y alimentos muy fríos o calientes.
    Los cambios bruscos de temperatura aumentan la sensibilidad dental e inflaman los nervios situados en el interior de tus dientes, provocando inflamación y dolor.
  • 6. Deja de fumar.
    El tabaco está directamente relacionado con la retracción o pérdida de las encías, pudiendo desarrollar hipersensibilidad dental y otras patologías bucales como la gingivitis o la aparición de caries.
  • 7. No hagas un uso indebido de tus dientes.
    Morder bolígrafos o lápices, cortar objetos o tirar de elementos con tus dientes acelerará su desgaste y la aparición de enfermedades bucodentales.
  • 8. Emplea férulas de descarga si sufres bruxismo.
    El acto involuntario de apretar los dientes puede desgastar tus dientes y provocar sensibilidad dental, dando lugar también a problemas en la articulación de la mandíbula.
  • 9. No caigas en falsos mitos para blanquear tus dientes.
    La aplicación de bicarbonato y zumo de limón en los dientes no es un magnífico método de blanqueamiento como popularmente se cree, sino todo lo contrario; ambos productos resultan muy dañinos para el esmalte del diente, causando la aparición de hipersensibilidad dentinaria.
  • 10. Consulta a tu dentista ante la aparición de hipersensibilidad dentinaria.
    Tu odontólogo, tras su diagnóstico según tu caso, determinará el tratamiento más adecuado y descartará la presencia de otras patologías. Si sufres de atricciones (desgaste) dentales o maloclusiones (mala colocación de estos) deberás recibir un tratamiento de ortodoncia.

Los 10 beneficios del Agua para nuestra Salud

El agua es esencial para mantener el cuerpo hidratado; el corazón y la mente sana.

 

El 70% de la composición de nuestro cuerpo es agua, elemento indispensable para mantenerlo sano porque, además de limpiar el organismo y eliminar las toxinas, es un eficaz vehículo para transportar las vitaminas y sales minerales que necesitan nuestras células.

Estos son los 10 beneficios que nos aporta el agua:

1.      Alivia la fatiga

El agua es utilizada por el cuerpo para eliminar toxinas y productos de desecho que éste no necesita. Cuando hay menos agua en el cuerpo, el corazón tiene que trabajar más para bombear la sangre oxigenada a todas las células y otros órganos principales y eso puede causar fatiga.

2.      Evita el dolor de cabeza y las migrañas

En la mayoría de los casos, la razón principal de los dolores de cabeza y migraña es la deshidratación.

3.      Ayuda en la digestión y evita el estreñimiento

Cuando bebemos suficiente agua se aumenta la tasa de metabolismo, es decir, los alimentos que consumimos se descomponen apropiadamente. Esto ayuda a que el sistema digestivo funcione correctamente previniendo el estreñimiento.

4.      Ayuda a mantener la belleza de la piel

El agua ayuda a reponer los tejidos de la piel, así como a hidratarla y aumentar su elasticidad. Cuando el cuerpo recibe suficiente agua, la piel estará hidratada. También ayuda a la piel con las cicatrices, acné, arrugas y otros síntomas de envejecimiento.

5.      Regula la temperatura del cuerpo

Las propiedades térmicas del agua y su capacidad para liberar el calor del cuerpo cuando el sudor se evapora de la superficie de la piel son de gran ayuda en el mantenimiento de la temperatura corporal durante todo el día. Una temperatura corporal bien regulada nos hará sentir con más energía y a mantener los músculos y articulaciones lubricados evitando que tengamos calambres y esguinces.

6.      Reduce el riesgo de cáncer

Algunos estudios indican que el consumo de agua también reduce el riesgo de cáncer de vejiga y colon. El agua destruye los agentes causantes de cáncer reduciendo el riesgo de diferentes tipos de cáncer.

7.      Mejora el sistema inmunológico

Cuando el cuerpo recibe la cantidad adecuada de agua, mejora el sistema inmunológico. Así, puede luchar contra enfermedades como la gripe, cálculos renales y ataque cardiaco. También será de gran ayuda para hacer frente a problemas de salud como el reumatismo, la artritis, etc.

8.      Reduce el riesgo de problemas cardiacos

Mantenerte activo con una alimentación saludable y bebiendo 2 litros de agua (o 5 vasos) diario, si te propones estos cambios saludables en tu rutina te ayudará a reducir el riesgo de sufrir enfermedades del corazón y diabetes.

9.      Resuelve el mal aliento

El  mal aliento es una clara señal de que el cuerpo necesita más agua. La saliva ayuda a tu boca a liberarse de bacterias y mantener la lengua hidratada. Por esto, cada vez que tengamos mal aliento, lo primero que debemos hacer es beber mucha agua.

10.  Ayuda a perder peso

El agua ayuda a eliminar los subproductos de la grasa. Cuando bebemos agua, el estómago se llena haciéndonos perder un poco el apetito. El agua no contiene calorías, grasa, carbohidratos ni azúcar y es un gran reemplazo de las bebidas con alto contenido calórico.

¿Qué es la fatiga crónica?

El Síndrome de Fatiga Crónica o SFC, también denominado encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica idiopática, es una enfermedad grave que se caracteriza por causar fatiga intensa, incapacitante y duradera -de seis o más meses de evolución-. Su origen es desconocido, ya que el cansancio no es consecuencia de un esfuerzo excesivo ni tiene una causa física o psicológica clara, aunque a veces los síntomas se inician tras una infección viral o bacteriana, depresiones o periodos de estrés mental.

Este tipo de fatiga debe diferenciarse de otros tipos de fatiga, como la fisiológica, la reactiva o la secundaria:

  • Fatiga fisiológica: es la que acontece tras un esfuerzo físico o mental y que desaparece tras un periodo de reposo.
  • Fatiga reactiva: la que aparece ante un desencadenante (por ejemplo, falta de sueño) y que mejora si el desencadenante desaparece.
  • Fatiga crónica secundaria: la que dura más de 6 meses pero tiene una causa identificable, como por ejemplo, una anemia, hipotiroidismo o cáncer.
  • Fatiga crónica idiopática: la duración es de más de 6 meses y sin causa evidenciable.

Además de fatiga grave que no se alivia descansando y que empeora con el reposo prolongado, esta enfermedad puede presentar síntomas como dolor y debilidad muscular, intolerancia al ejercicio físico, dificultad para dormir, mareos y disfunciones neurocognitivas como problemas de concentración, alteraciones de la memoria y dificultades para integrar nuevas informaciones. A veces, tras un esfuerzo, se produce un malestar que dura más de veinticuatro horas.

Todo ello puede limitar gravemente la funcionalidad física e intelectual de la persona con síndrome de fatiga crónica y reducir considerablemente su nivel de actividad en el día a día. No obstante, en algunos casos, el paciente es capaz de llevar una vida relativamente activa.

Hay que destacar que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) no es una enfermedad convencional y aún no está bien reconocida o aceptada en algunos círculos médicos. Esto ocasiona que el paciente tenga que realizar un periplo por diversos especialistas hasta lograr su correcto diagnóstico. Como consecuencia, el malestar emocional del paciente aumenta, ya que puede llegar a sentirse cuestionado por su enfermedad o los síntomas que le provoca.

Aunque no existe un tratamiento con eficacia demostrada para curar este trastorno, la terapia cognitivo-conductual, el ejercicio físico progresivo y el uso de fármacos puede contribuir al alivio de los síntomas.


¿A quién afecta?

El síndrome de fatiga crónica es una enfermedad más habitual entre mujeres de 20 a 40 años que en hombres (en una relación 3:1), aunque pueden sufrirlo personas de ambos y sexos y de cualquier edad, incluidos niños.

En España, se desconoce la prevalencia real del síndrome de fatiga crónica, pero, según datos publicados por la revista Medicina Integral, diversos estudios epidemiológicos indican una prevalencia que oscila entre el 1% y el 10% por mil adultos en la población general.


¿Qué puede causar el síndrome de fatiga crónica?

En la actualidad, la causa del síndrome de fatiga crónica sigue siendo desconocida y también se ignora si lo provoca una o varias de ellas. Para algunos investigadores, podrían estar implicados los siguientes factores:

  • Infecciones de distintos gérmenes: podrían estar relacionadas infecciones por virus de Epstein-Barr, citomegalovirus, el virus del herpes, el de la hepatitis B, C, el de la poliomielitis y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), aunque otros tipos de gérmenes como ciertas bacterias también pueden ser responsables. En cualquier caso, todavía no se ha hallado ninguna relación concluyente entre la infección por estos microorganismos y el síndrome de fatiga crónica.
  • Alteraciones del sistema inmunitario: podría estar relacionada con el síndrome de fatiga crónica una desregulación del sistema inmune, aunque no se conocen anomalías específicas de este síndrome. Tampoco existen pruebas de que esté causado por alergias, aunque estas son frecuentes en las personas con este trastorno.
  • Desequilibrios hormonales: las personas que padecen síndrome de fatiga crónica muestran, en ocasiones, niveles anormales en sangre de diversas hormonas producidas en el hipotálamo, la hipófisis o las glándulas suprarrenales.
  • Factores genéticos y medioambientales: parece ser que el síndrome de fatiga crónica es más frecuente en algunas familias y que puede existir una predisposición al trastorno, que luego desencadenará una combinación de factores. Periodos de estrés: también podrían estar relacionados con la aparición de esta enfermedad.
  • Trastornos de la salud mental: existe la hipótesis de que la fatiga crónica puede estar asociada a enfermedades psiquiátricas primarias como la depresión bipolar y la depresión mayor con síntomas psicóticos. Sin embargo, para otros expertos, está demostrado que este trastorno no está originado por causas de índole mental.

También podrían actuar como factores desencadenantes del síndrome de fatiga crónica una vacuna, una cirugía, una transfusión, lesiones o traumas físicos o emocionales, la exposición a agentes químicos o el posparto.


¿Qué síntomas tiene este síndrome?

En la actualidad, se acepta que un paciente presenta SFC cuando cumple una serie de criterios ampliamente aceptados por la comunidad médica internacional (denominados criterios de Fukuda). Como hemos dicho, el síntoma más significativo de este síndrome es fatiga intensa de al menos seis meses de duración (ya sea de forma persistente o intermitente). Además, el paciente debe presentar al menos cuatro de los siguientes criterios:

  • Trastornos de concentración o de memoria reciente.
  • Dificultad y/o dolor en la deglución de alimentos.
  • Adenopatías (ganglios inflamados) en cuello o axilas.
  • Dolor muscular (mialgia).
  • Dolor en articulaciones sin inflamación (poliartralgias).
  • Dolor de cabeza frecuente.
  • Sueño no reparador.
  • Malestar tras esfuerzos superior a 24 horas.

Así pues, un paciente con síndrome de fatiga crónica puede verse dificultado o limitado en su capacidad de llevar a cabo actividades cotidianas que antes eran habituales. Este cansancio no se alivia con el reposo, está presente desde el momento de despertarse por la mañana, persiste durante toda la jornada y suele empeorar con el esfuerzo físico o mental -lo que se conoce como malestar postesfuerzo-.

La persona afectada por SFC puede presentar dolores articulares -sin que haya inflamación ni enrojecimiento-, musculares y abdominales, de garganta y/o de cabeza, problemas digestivos como el síndrome del colon irritable y hormigueo en las manos, dificultad para concentrarse, pérdida de memoria y dificultad para dormir. También puede haber sensibilidad en los ganglios linfáticos, fiebre inferior a 37,5º y alergias o sensibilidad a alimentos, olores o sustancias químicas.

Por otra parte, la amplitud y variedad de los síntomas, su cronicidad y la imposibilidad de identificar la causa llevan a que sea difícil gestionar psicológicamente el síndrome de fatiga crónica. A menudo, existen sentimientos de ira y frustración y la depresión es común entre quienes lo padecen, sobre todo, cuando empeoran los síntomas. Esto se agrava, como hemos comentado, por el desgaste que supone para el paciente dar con un diagnóstico certero.


¿Cómo se trata el síndrome de fatiga crónica?

Por el momento, no existe ningún tratamiento cuya eficacia para curar el síndrome de fatiga crónica haya sido demostrada, pero sí pueden aplicarse algunas opciones enfocadas a reducir la fatiga y el dolor y a aumentar los niveles de actividad de la persona en su día a día:

  • Terapia cognitivo-conductual: estas sesiones de psicoterapia se recomiendan únicamente para tratar que los pacientes redirijan sus pensamientos desalentadores asociados a una enfermedad crónica.
Los pacientes de este trastorno pueden ver limitadas sus actividades del día a día.
  • Ejercicio físico progresivo: recientes revisiones de algunas guías (NICE) para pacientes de esta dolencia concluyen que los programas de actividad física deben considerarse solo en circunstancias específicas y para algunos pacientes. En todo caso, podría valorarse, y siempre bajo estricta supervisión médica y de un especialista en fisioterapia, la introducción de ejercicios aeróbicos en función de la tolerancia del paciente.
  • Tratamiento farmacológico: se tratan los síntomas específicos como el dolor, la depresión y la falta de sueño con medicamentos como antiinflamatorios no esteroides, gluco o mineralocorticoides, antidepresivos y ansiolíticos. Los antibióticos, antivirales, preparados iónicos, vitamínicos y energéticos no han demostrado ser eficaces.

Cómo convivir con el síndrome de fatiga crónica:

Las siguientes recomendaciones pueden contribuir a mitigar los síntomas y aumentar la calidad de vida de las personas con este trastorno:

  • 1.Dosifica tus esfuerzos en el día a día.
    Lleva un patrón de vida ordenado y reorganiza tus actividades cotidianas para no realizar sobreesfuerzos y también evitar el descanso excesivo.
  • 2. Aliméntate de una manera equilibrada.
    Es decir, procura seguir una dieta variada y que te aporte todos los nutrientes y líquidos necesarios para el buen funcionamiento de tu organismo.
  • 3. Cuida tus hábitos de sueño.
    Establece un horario regular para irte a dormir y levantarte y evita las siestas de más de veinte minutos. Cena de manera ligera y, en las horas previas a acostarte, mejor que evites el café, los cítricos, el tabaco, el alcohol y el ejercicio intenso.
  • 4. Controla tu nivel de estrés.
    Dentro de lo posible, evita cualquier factor físico o emocional que pueda aumentar tu tensión muscular y ansiedad. Puede resultar muy útil anotar qué vivencias empeoran los síntomas, así como aprender técnicas de relajación y respiración.
  • 5. Realiza ejercicio físico únicamente si te lo recomienda tu médico y siempre adaptado a tus necesidades.
    Recientes revisiones de algunas guías (NICE) para pacientes concluyen que los programas de actividad física deben considerarse solo en circunstancias específicas siempre bajo estricta supervisión médica y de un especialista en fisioterapia. Por tanto, según cada paciente, podría valorarse la práctica de ciertas actividades aeróbicas de baja intensidad como pasear o montar en bicicleta en llano.
  • 6. En caso de disfunciones neurocognitivas, evita el sobreesfuerzo mental.
    En tu tiempo de ocio, elige actividades sencillas como ver la televisión, escuchar música, realizar manualidades o puzles de piezas grandes y ve aumentando poco a poco la complejidad de las tareas. Si te gusta leer, opta por libros con letras grandes y espaciado amplio entre líneas.
  • 7. Considera la opción de participar en grupos de apoyo.
    Conocer a otras personas con síndrome de fatiga crónica puede ayudarte a sentirte comprendido y gestionar mejor tu enfermedad.

Productos light, ¿verdad o mentira?

El consumo de productos light se ha incrementado en los últimos años y esta tendencia parece no tener freno, debido a la mayor preocupación que los consumidores mostramos por nuestra salud y apariencia física.
 

 

En la actualidad, los alimentos light siguen presentes de manera destacada en el mercado, y cada vez son más numerosos y variados. La creciente preocupación por seguir una dieta equilibrada y el excesivo culto a la delgadez son algunas de las razones que explican el creciente consumo de este tipo de alimentos. Su adquisición no tiene lugar sólo durante la temporada estival (época de mayor preocupación por el aspecto físico) y muchos de ellos forman parte de la dieta habitual de un buen número de familias. Por ello, es de gran importancia que el consumidor sepa interpretar la información que le aporta el etiquetado nutricional, ya que existe una gran variedad de productos bajos en calorías y algunos de ellos en realidad no son tan ligeros como intentan parecer.

¿Qué es un producto light?

Un producto light es aquél cuyo aporte energético -la energía se mide en calorías y en julios- es al menos un 30% más bajo que el de su alimento de referencia, es decir, el mismo alimento pero en su versión natural. La reducción energética se consigue disminuyendo la cantidad o sustituyendo los azúcares o las grasas por otros componentes menos calóricos.

¿Son realmente útiles o necesarios?

En personas que se encuentran en buenas condiciones de salud no está justificado recurrir a este tipo de productos, si bien se consideran adecuados para quienes deben limitar el aporte energético de su alimentación o la cantidad de grasas y/o azúcares, debido a que sufren algún trastorno o enfermedad.

Aclarando conceptos importantes

Los productos light no son adelgazantes

El hecho de que aparezca en los envases la palabra light, «sin azúcar añadido», «bajo en grasas» o similares, no significa que sean adelgazantes. Es verdad que su aporte calórico es inferior respecto a los alimentos a los que imitan, pero algunos de ellos contienen grasas y azúcares en cantidades significativas. Tal es el caso de la mayonesa, los quesitos o el paté, alimentos ricos en grasa por naturaleza, aun tratándose de sus versiones ligeras. Esto se traduce en que el consumidor que hace uso de estos productos debe moderar de igual modo la cantidad o ración. De no ser así, sus efectos resultan contrarios a lo que se busca, produciendo incluso aumentos de peso. Para tener una idea más clara, una cucharada sopera (15 gramos) de mayonesa convencional contiene unas 100 calorías y unos 10 gramos de grasa, mientras que la versión light aporta en torno a 50 calorías y 5 gramos de grasa. Por tanto, si la persona cae en el error de que por ser un producto light puede tomar el doble o mayor cantidad, al final estará consumiendo las mismas calorías y gramos de grasa que si se tratara de la mayonesa convencional.

Su empleo indiscriminado puede alterar la salud

Si se abusa de ellos aumenta el riesgo de desequilibrios nutricionales. Las grasas y los azúcares son nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo, consumidos sin exceso ni defecto. Si se sustituye muchos de los alimentos convencionales por sus versiones light, puede haber riesgo de carencia de nutrientes esenciales; es decir, aquellos que el organismo no puede producir por sí solo, más aún si el conjunto de la dieta no está correctamente diseñada. La grasa es vehículo de ácidos grasos esenciales (linoleico y linolénico) y de vitaminas liposolubles o solubles en grasa (A, D, E, K), que cumplen funciones de gran importancia. Por otro lado, si se consume poca cantidad de hidratos de carbono, el normal funcionamiento del organismo también puede verse alterado. Esto último sucede si se suprimen o limitan al máximo alimentos ricos en hidratos de carbono como cereales y sus derivados (pasta, pan, pastelería, etc.), patatas, legumbres, verduras y frutas, dulces. Y la situación se agrava si a ello se suma el empleo de productos «sin azúcar». Si no se consume la cantidad adecuada de hidratos de carbono -nuestro principal combustible energético- se produce un «autoconsumo» de las propias reservas corporales de efectos perjudiciales para la salud.

Imprescindible leer las etiquetas

Antes de introducir un producto light en la dieta hay que leer los datos que indica su etiqueta, en especial en lo referente al etiquetado nutricional y la lista de ingredientes, que por ley se presentan en orden decreciente a su peso; es decir, el de más peso es el que primero aparece, incluidos los aditivos.

Conviene comparar la lista de ingredientes del producto light con la del alimento tradicional de referencia, así como la composición energética y nutricional de ambos, no sólo por cada 100 gramos, sino también teniendo en cuenta la porción o ración de consumo, puesto que puede haber más de una sorpresa. Por ejemplo: si se compara la composición de dos tipos de galletas, ligeras y normales, por 100 gramos, la diferencia en calorías puede ser notable, pero ya no lo es tanto si se toma como referencia la ración de cuatro unidades. La comparación de las características de los productos light y sus equivalentes tradicionales permite establecer si en verdad son adecuados o no a las necesidades de la persona, conocer la composición de lo que se está comiendo, así como la relación entre calidad y precio.

Comer light sin productos light

En general, las personas buscan comer alimentos de similares características a los tradicionales, pero de menor aporte energético. Desde el punto de vista dietético y nutricional resulta adecuado que el consumidor desee alimentos menos grasientos y con menos azúcares, si bien cabe tener en cuenta que para ello no es indispensable recurrir a los productos light. Comiendo menos de ‘ciertas cosas’ y cocinando los alimentos de la manera adecuada, se consigue reducir las grasas y los azúcares sin necesidad de optar por los productos light, que por lo general son más caros y no resultan tan apetecibles como los alimentos a los que pretenden imitar.

Variedades de productos light

Productos con menos grasa Son útiles para diversificar la alimentación de quienes tienen que controlar la cantidad de grasas de su dieta, como en caso de hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, ciertos trastornos hepáticos o de la vesícula biliar, problemas pancreáticos y de exceso de peso. Los de mayor empleo son: salsa fina tipo mayonesa ligera, margarina y mantequilla light, quesos y jamón cocido bajos en grasa, leche y yogures desnatados, etc.

Productos con menos azúcar o sin azúcar Son útiles para quienes han de controlar el consumo de azúcares, como es el caso de la diabetes, de la hipertrigliceridemia, del sobrepeso y de la obesidad. Hay que destacar que no todos los productos en los que se incluye el mensaje «sin azúcar», «sin azúcar añadido», «con fructosa», «apto para diabéticos» son light o bajos en calorías. Son bajos en calorías si emplean edulcorantes no calóricos, mientras que si incorporan fructosa (azúcar presente en frutas, hortalizas y miel) en lugar de sacarosa o azúcar común, pueden aportar la misma energía o incluso algo más que los alimentos convencionales, en función del resto de sus componentes, por lo que no sería adecuado para quienes tienen exceso de peso.

Aconsejar a la población el consumo de alimentos Light es una mala praxis si la hace un médico, y debería ser un delito si lo hace un comerciante. La mayoría de alimentos Light no solo no son necesarios para bajara de peso sino que hacen comer porciones mas agrandes debido a que se subestima las calorías y por que además el cuerpo pierde la capacidad de reconocer el real contenido calórico de un alimento, perdiendo una regulación automática. Aconsejamos no emplear alimentos Light en la rutina diaria; y solo emplear los tres alimentos verdaderamente light (mayonesa Light, la gaseosa Light y los lácteos descremados), durante un programa de descenso de peso controlado por un médico.